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Perdurabilidad vs. Productividad

7 marzo 2010

En un reciente articulo de elpais.com, se hacía un interesante análisis sobre las condiciones e intereses de la estabilidad del empleo público, y que ha encontrado múltiple eco en la blogosfera. En una reciente entrada de este mismo blog, comentábamos también algunos aspectos relacionados con temas laborales en el ámbito público. Me consta que se está hablando mucho de ello, lo que demuestra que el debate está en la calle, y va a más.

Como dije entonces, la “caza” del funcionario ha comenzado, una frase que espero no sea entendida en sentido peyorativo, si no mas bien como una consecuencia lógica y seguramente irreversible de un proceso que es consecuencia de cambios sociales y económicos, y que supone un reto pendiente para todos los agentes que participan directa o indirectamente en ‘lo público’.

La ecuación formada por administración pública = eficacia + transparencia + participación, empieza a tener incógnitas difíciles de despejar. En tiempos estudiábamos como, para resolver una ecuación, lo que suma a un lado, pasa al otro restando. Y para despejar las incógnitas vamos a tener que restar de algún sitio. Si no, no salen las cuentas.

Recientemente leía en una comunicación sindical como se atribuían el éxito de arrancar un compromiso por parte de la presidencia de una importante entidad pública (la mía), por el que se garantizaba el empleo a toda la plantilla durante la presente legislatura. Extraje un par de conclusiones de esta noticia, aparentemente positiva, que no invitaban precisamente al optimismo. Por un lado, se trata de un compromiso con fecha de caducidad, mas o menos un año, que es lo que queda de legislatura en lo local. Y por otro, menos halagüeño aún, es que el debate está abierto, sobre la mesa, evidenciando que debe haber alguien por ahí echando cuentas. Y es que alguien, antes o después, tendrá que resolver la ecuación.

Haciendo un breve análisis sobre aspectos relacionados con el empleo público podemos encontrar, entre otros adjetivos, el de perdurable. Perdurabilidad: Condición de lo que dura mucho. Se trata de una condición aparentemente inalterable, es decir, no seria perdurable si hubiera condiciones por las que pudiera dejar de serlo. Y es que en la práctica es así, o al menos, así esta entendido. Lo que menos me gusta es que este adjetivo es uno de los pocos cuantificables a la hora de resolver las incógnitas de nuestra ecuación. No he encontrado ninguno que nos ayude a medir el contenido de lo que hacen los funcionarios públicos. A medir lo que producen.

Si planteamos la posibilidad de medir la productividad, estamos abriendo la posibilidad de mejorar las condiciones salariales de aquellos que mas produzcan. Y si, también, la de empeorar la de aquellos que menos produzcan. Si hasta se les podría apartar de la carrera pública a aquellos que produzcan por debajo de ciertos límites y no encuentren una buena explicación. No creo que haya que echarse la manos a la cabeza si esto ocurre. En definitiva, les ha ocurrido a mas de 80.000 personas en este último mes, personas que hasta ese momento estaban contribuyendo con parte de sus ingresos al sueldo de los que se dedican a lo público. Y la única diferencia es que les ha pillado trabajando en la empresa privada.

Espero que no pase mucho mas tiempo antes de que se plantee de manera seria y rigurosa el medir la productividad de los empleados públicos, algo en los que las Tecnologías de la Información tienen mucho que aportar. Cuando hablamos de eficacia, transparencia y participación, estamos hablando de que la ciudadanía debe conocer los mecanismos y resultados de dichas mediciones.

Y no solo medir por medir. Se deben tomar cuanto antes las decisiones que de ellas se derive. Si no, las consecuencias pueden ser peores, y podemos llegar a que se tomen estas decisiones sin que se tengan en cuenta las medidas de productividad. ¿O es que alguien duda de que se vayan a tomar estas decisiones?.

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4 comentarios

  1. Fernando,
    Ante todo un saludo. Cómo hablábamos hace poco, son necesarias agallas por parte de los políticos, cosa que hoy en día no abunda. Al igual que a la transparencia le falta recorrido porque o no hay preparación o no hay confianza en los equipos y en sus liderazgos.
    Comparto plenamente un binomio de lo público con el buen hacer de la empresa privada, por lo menos en responsabilidad de los trabajadores con sus obligaciones, sin que eso pueda redundar en peores condiciones laborales. Pero hay que partir de una base: para trabajar bien, te tiene que gustar tu trabajo. Y la pregunta es ¿Qué porcentaje del personal público ha buscado su trabajo porque le atrae su cometido? Y ¿Qué porcentaje es por la condiciones laborales? Partiendo de esto, creo que hacer que la mayoría arrime el hombro es difícil y consecuentemente reducimos mecanismos “emocionales” para aumentar la productividad.


    • Hola Alejandro.

      Gracias por tu comentario, con el que además estoy muy de acuerdo.

      En cuanto a la necesidad de valentía (hablé de ello en un post anterior), creo que todo empieza y termina en el mismo sitio al respecto del liderazgo político: en la ciudadanía (o en la sociedad, como prefieras) que es quien les elige y debe exigirles. Es el momento de exigir eficacia, transparencia y participación. Ya verás como el político está atento.

      Y en cuanto a lo atractivo de lo público, es probable que se le da mas valor a las condiciones laborales, y eso no tiene nada de malo siempre que no se comprometan los objetivos de eficacia que te comentaba. Si no es así, creo que es el momento de hacer un análisis constructivo de esas condiciones laborales. Es una cuestión de prioridades.


  2. Hola Fernando:
    Por puro azar, he encontrado tu lugar de expresión y para empezar, no puedo estar mas de acuerdo:
    “Espero que no pase mucho mas tiempo antes de que se plantee de manera seria y rigurosa el medir la productividad de los empleados públicos, algo en los que las Tecnologías de la Información tienen mucho que aportar. Cuando hablamos de eficacia, transparencia y participación, estamos hablando de que la ciudadanía debe conocer los mecanismos y resultados de dichas mediciones”.
    Sabes que no soy funcionario, pero lo que si soy es sufridor obligatorio del sistema. En defensa de los buenos funcionarios y de la salud mental de los administrados, espero y deseo que tengas razón con tu argumento.
    No me ha dado tiempo de leer mas entradas tuyas, pero demos tiempo al tiempo…De todas formas confirmas lo que de ti ya sabía, siempre existen personas que merecen la pena.
    Me alegro de poder saludarte en tu parcela y ya sabes, amigo: ¡Nos vemos en la carretera!


    • Hola Eduardo.

      Pues me alegro mucho de que el azar te haya traído hasta este humilde y descuidado blog. Ya tenemos un nuevo medio para estar en contacto.

      En cuanto a lo comentas, es precisamente la imagen de sufridos obligatorio la que debe cambiar. El ciudadano paga y por lo tanto exige, y es la administración la que en todo caso deba sufrir.

      Espero que tengamos pronto la oportunidad de comentarlo largo y tendido dando un largo paseo 😉



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