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La hora de los valientes

9 noviembre 2009

Además del titulo de una película española relativamente reciente, dirigida por Antonio Mercero y protagonizada por Leonor Watling y Gabino Diego, puede servir también como título para definir una época en la que son especialmente requeridos esfuerzos y acciones por encima de las habituales, poco comunes, las que solo unos pocos son capaces de realizar: los valientes.

El debate sobre la crisis está en la calle. Es una crisis evidente, objetiva, numérica, de valores, social y un buen montón de adjetivos más que se le podrían añadir, sin entrar, por que no es este el lugar apropiado, en la utilización de palabras malsonantes, que servirían para matizar de manera muy precisa hasta donde nos afecta la misma.

Y además, es una crisis global, que afecta a todo el mundo, al planeta y a todo el mundo que vive en el planeta, que es mucha gente. Y eso incluye también a los funcionarios públicos (por favor, intente recordar la sensación que acaba de sentir cuando ha leído estas dos últimas palabras, por que es importante para entender el resto de la argumentación)

A algunos les ha podido producir sorpresa, a la mayoría incredulidad, quizás envidia, e incluso indignación. ¿Como que afecta la crisis a los funcionarios públicos si son todos unos ……………………….? (Por favor, complete la frase con lo primero que se le ocurra). Es poco probable que nadie haya incluido términos como “eficaces”, “comprometidos”, o algo tan simple como “serios”. Y es que el nivel de prestigio de nuestro gremio no es precisamente el deseable.

Pues bien, vamos a ponernos precisamente algo mas “serios”.  El empleado público, como parte de una sociedad en crisis, no puede permanecer ajeno a las consecuencias de la misma, cuando es posible que tenga algo que ver con las causas que la han provocado y cuando aparentemente no tiene nada que ver con las soluciones. Puede que algunos piensen que la condición de empleado público es semi-eterna y nada ni nadie puede hacerlo cambiar, se trabaje o no. No vamos a entrar en detalles incómodos, pero es muy común la percepción de que la nómina se nos ingresa por el mero hecho de ir a trabajar (ojo al matiz del verbo “ir”). ¿Alguien ha visto por algún lado el verbo “producir”?

En una coyuntura económica favorable, con alternativas laborales suficientes, la carrera pública ha tenido cierto atractivo, quizás por la estabilidad que supone, por la vocación requerida en algunos de sus puestos, o por lo cómodo de sus horarios y vacaciones en comparación con los correspondientes en la empresa privada. Pero cuando la coyuntura económica no es tan favorable, surge un matiz importante que no hemos comentado hasta ahora. El empleado público cobra con dinero público, es decir, de lo que ingresan los contribuyentes, muchos de los cuales (los que no han dejado de serlo recientemente) se las ven y se las desean para llegar a fin de mes. Y es en ese momento cuando ciertos tópicos relacionados con los empleados públicos cobran matices incómodos.

Se empiezan a escuchar opiniones que aseguran que el modelo de empleo público es insostenible. Y lo demuestran de manera incontestable; y uno no puede mas que reconocer que esto no ha hecho mas que empezar. Las soluciones son complejas, ninguna agradable y la mayoría imposibles de llevar a la práctica. Por decirlo de un modo exagerado y efectista: “la caza del funcionario ha comenzado”. Y probablemente no pasará mucho tiempo antes de que a nivel político se atienda a esa demanda social cada vez mas intensa y sobre todo, mas cargada de razón.

En un reciente articulo de Carmen Sanchez-Silva en El Pais, se lee que la masa salarial del sector público ha crecido casi un 60 % en ocho años, y que el pago de las nóminas de los empleados públicos se lleva de media el 20 % del presupuesto que maneja la administración, porcentaje que sube al 30 % en el caso de las comunidades autónomas. Se ha cuantificado en 10.000 € lo que cada españolito dedica de sus ingresos anuales al sostenimiento de la Administración.

Las soluciones probablemente no pasen por luchar por mantener el modelo actual. La crisis obliga a cambios de modelos, y la administración no es ajena a esta obligación. Soluciones parciales o incompletas no harán mas que demorar la adopción de medidas mas drásticas. Es el momento de actuar con valentía, definir cual es el escenario, cuales los objetivos y actuar.

El debate requiere mas profundidad y conocimiento del que yo puedo aportar en este post, y aunque volveré a este tema para desarrollar algunas ideas mas en detalle, si es importante dar alguna pista de por donde pueden ir los tiros. Si planteamos el debate en términos económicos, con el objetivo de ahorrar costes, probablemente se produzca una sangría de personal, jaleada por una amplia parte de la ciudadanía, que conduciría a una pérdida significativa en el ya de por sí exiguo nivel de calidad en los servicios prestados por las administraciones, obligando con el tiempo a replantear el modelo, lo que inevitablemente llevaría a asumir un alto coste de nuevo.

Pero si planteamos el debate de cambiar el modelo de Administración y asumimos como objetivos la eficacia y la transparencia de la misma, también ahorraremos costes, de una manera sostenible y no vulnerable a la crisis. La Administración resultante debe ser mas ligera, en todos los aspectos y sobre todo mas medible. Es en la medida de los resultados y efectos de las actuaciones que lleve a cabo la Administración donde encontraremos (y encontrarán los ciudadanos) las decisiones correctas para adaptar el servicio a la demanda.

¿Y con que herramientas se puede llevar a cabo esta ingente tarea? Yo lo tengo mas o menos claro, y es por lo que me he atrevido a escribir este post, metiéndome hasta ahora en terrenos ajenos. Son las TICs las que utilizadas adecuadamente deben permitir medir y ejecutar las acciones oportunas para que el nuevo modelo de Administración sea viable y sostenible, y es para llevarlo a cabo para lo que se requiere….

valentía(De valiente): f. Esfuerzo, aliento, vigor; f. Hecho o hazaña heroica ejecutada con valor; f. Acción material o inmaterial esforzada y vigorosa que parece exceder a las fuerzas naturales.

De como utilizar las TICs en un nuevo modelo de Administración hablaremos en otro Post.

¿Lo comentamos?

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One comment

  1. […] va lo mio! Blog de Fernando Marina « La hora de los valientes Perdurabilidad vs. Productividad 7 Marzo 2010 En un reciente articulo de elpais.com, se […]



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